Ruta por el entorno de Pechón
Itinerario: B° Quintana - Rocau, Tojucú, Rodillo, Ledra: Tina Menor — La Ería del Nansa: Playa de Amió y Playa del Aramal - Isla Sarnosa - Playa Las Árenas - Pechón.
Duración: aproximadamente tres horas y media si se toman los caminos alternati¬vos que llevan a las playas y los entrantes del acantilado. Si únicamente se sigue el camino principal y se vuelve por este mismo, el tiempo se reduce a una hora y media.
Distancia: 8 km.
Desnivel: Escasamente 60 m.
Dificultad: Ninguna.
Interés: natural, por el espléndido bosque de encinas y castaños que salpica todo el recorrido, y por la riqueza en avifauna de la Isla Sarnosa; y paisajístico, si consideramos la maravillosas vistas de acantilados y vegetación autóctona que se pueden observar desde muchos puntos del itinerario.
Cartografía: MTN, San Vicente de la Barquera, 33-111. Escala 1:25.000 y Mapa de la Comarca Saja-Nansa. Escala 1:50.000.
Carácter: circuito.
Para los más perezosos cabe la posibilidad de hacer buena parte del recorrido en coche, aunque es preferible hacerla a pie o en bicicleta, siendo esta última opción muy recomendable.
El núcleo de Pechón, por cuyo entorno transcurre esta ruta, se empla¬za sobre una plataforma de abrasión al pie de las sierras planas, en un espacio de inestimable valor paisajístico y natural.
Para llegar a Pechón tomamos la carretera S-493 antes de lle¬gar a Pesués, y a la entrada del pueblo cogemos un desvío a la derecha que nos lleva al Bº Quintana. El camino inicial discurre entre parcelas cercadas, pudiéndose observar tras éstas el bosque de encinas y casta¬ños, que nos va a acompañar durante la mayor parte del recorrido; y, en las zonas más elevadas de la Peña del Pinto, re¬poblaciones de eucalip¬to que han sustituido al bosque autóctono origi¬nal. Más adelante, los campos cerrados dan paso a los prados abiertos, y es a esta altura cuando aparece una bifur¬cación donde tomamos el camino de la izquierda, encontrándonos a unos 50 metros un cruce de muchos senderos en el que escogemos el de la derecha. Seguimos andando y poco a poco descubrimos los acantila¬dos y el mar. Cerca ya de los entrantes marinos Rucau, Tojucu, Radillo y Ledrá, el acceso en coche se hace más complicado. Es recomendable acercarse a pie y con precaución hasta el borde de los acantilados para divisar una increíble panorámica de la entrada de Tina Menor, la sierra plana, y, en líneas generales, la costa Este del municipio labrada por la abrasión marina.
De vuelta por este mismo camino, y después de haber realizado un pequeño recorrido alternativo campo a través para conocer los cuatro entrantes de mar mencionados, llegamos al cruce de sendero anterior, tomando en esta ocasión el de la izquierda, que nos lleva a la Ería del Nansa. Ahora el paisaje se compone de pequeñas huertas, prados y bancales, enmarcados por el bosque autóctono a la izquierda, y los acantilados a la derecha. Avanzados 500 metros, y tras dejar la primera desviación a la derecha, tomamos la segunda para bajar a la Playa de Amió por un camino de grija de unos 70 metros de largo. Conocida la playa volvemos al camino principal y seguimos andando hasta casi entrar en el pueblo, donde a la altura de la “Urbanización Las Acacias” hay un sendero que se dirige a la derecha por el que debemos continuar. A escasos minutos de este punto está la desviación a la derecha que nos lleva a la Playa del Amaral, a la que se llega por un corto pero pronunciado descenso, que merece la pena por la belleza salvaje de la cala en la que termina. Retomamos el sendero anterior y cogemos el siguiente a la derecha para, tras un tendido ascenso, poder obtener una estupenda vista de Pechón y sus bancales, con el bosque y las sierras planas de fondo. A esta altura se encuentra la Isla Sarnosa, punto de importancia ornitológica a escala nacional, mereciendo la pena asomarse al mar para poder divisar cientos de aves de distintas especies sobrevolando la isla; además de distinguirse los acantilados del Oeste del municipio con su límite con Asturias.
Tras realizar esta parada obligada, nos aproximamos al lugar donde definitivamente se debe dejar el coche, si es que hemos realizado el itinerario en él, ya que pasamos a internarnos en la zona Oeste del bosque que hemos venido observando durante todo el recorrido, y que por primera vez vemos de cerca, pudiendo distinguir, además de encinas y castaños, las especies que los acompañan, como el madroño y el sauce. El sendero termina en el carretera del Camping de Pechón, a unos 20 metros de la Playa de Las Arenas, la última de las que se conocen en esta ruta. Desde la misma retomamos el camino del camping, que en su ascenso hasta la carretera S-439 atraviesa un magnífico castañar. Podemos terminar el itinerario continuando unos 2 Km. por la S-439 que apenas está transitada, o regresar por donde hemos venido que resulta más largo pero mucho más bonito.