Ruta por la Marina Interior
Prío
Itinerario: Prio- Helgueras- El Cumbre- Helgueras- Molledo- Prio
Duración: Aproximadamente 4,30 horas, contabilizando el tiempo empleado en visitar los pueblos.
- Prio-Helgueras: 1 hora
- Helgueras-EI Cumbre-Helgueras: 1,30 horas
- Helgueras-Molleda: 0,40 horas
- Molleda-Prio: 0,20 horas
Distancia: Aproximadamente 4,5 km.
Interés: Etnográfico, paisajístico y natural.
Dificultad: Técnicamente ninguna, el camino es nítido en todos sus tramos, salvo en la subida al cumbre, ya que este se desdibuja al final del eucaliptal, y a partir de ese momento cada uno trazará su propio recorrido.
Cartografía: MTN ,San Vicente de la Barquera, 33-111. Escala 1:25.000 y Mapa de la Comarca Saja-Nansa. Escala 1:50.000
Carácter: Circuito
Para los más deportistas se recomienda hacerla en bicicleta de montaña.
Comenzamos la ruta en Prío. Este pequeño pueblo, de tan sólo 85 habitantes, se asienta en un umbral elevado, a unos 100 m de altitud, en la margen izquierda del Nansa. El acceso al mismo se realiza a través de la carretera que parte de Molleda.
Nada más entrar al pueblo su Plaza nos ofrece un lugar ideal dónde dejar el coche. Desde esta plaza tomaremos el camino que pasa junto a la Capilla de San Roque. Continuando por él podremos observar a nuestra derecha una gran hilera formada por más de 12 casas.
Progresivamente abandonamos el pueblo y en el primer cruce tomamos una desviación hacia la derecha. El pavimento del camino cambia y pasamos a uno de hormigón, que nos conduce definitivamente fuera del núcleo.
Ascendemos entre las parcelas cercadas por muros de piedra, que constituyen el terrazgo de Prío y llegamos a la Conchuca, una fuente que también sirve de abrevadero, en la que podemos llenar nuestras cantimploras para el camino. Reiniciamos la marcha entre el terrazgo y pasamos junto a dos cuadras construidas en piedra. Sin darnos cuenta hemos ascendido 50 m. Y nos encontramos a 150 m. De altitud.
A unos 10 m de las cuadras accedemos a unas parcelas de maíz situadas a mano derecha, desde donde podremos contemplar una bonita vista del pueblo de Prío con su encinar al fondo.
De nuevo en el camino, continuamos andando. A nuestra izquierda podremos ver en la lejanía el pueblo de Luey, y a nuestro frente Helgueras, nuestro primer punto de destino.
Llegamos a un cruce y tomamos el camino hacia la izquierda. Es importante no confundirse porque el camino de la derecha desciende hasta el pueblo de Molleda.
El paisaje del terrazgo va progresivamente cambiando y las parcelas aparecen ahora sin cercar. Se observan pequeños bosquetes e hileras de encinas, huellas que atestiguan la presencia en un pasado de encinares cubriendo estas tierras. Si el día está despejado desde este punto podemos observar en la lejanía la impresionante silueta de los Picos de Europa.
Llegamos de nuevo a un cruce, en el que destaca una torre de alta tensión, dónde tomamos el camino de la izquierda. A partir de este punto el camino cambia, y pasamos a circular por un camino de carros, que discurre de nuevo entre parcelas de prados cercadas por alambre.
En esta ruta la fauna a observar no es especialmente relevante, pero si prestas atención es posible que veas algún tejón, algunas rapaces y amplia gama de mariposas. Ocultaremos mejor nuestra presencia si nos movemos con sigilo, mantenemos el silencio y avanzamos contra el viento.
Seguimos andando y tras un breve ascenso, nos internamos en un pequeño bosquete compuesto por encinas, avellanos, robles y castaños, acompañados de un sotobosque de espino albar, zarzamora, tojos, he-lechos... Descendemos de nuevo y vemos a nuestra izquierda una pe¬queña mancha de eucalipto. A continuación pasamos ¡unto a una casa. Numerosas encinas y algunos robles salpican los prados. Pasada la casa el camino comienza a ascender hasta alcanzar 160 m. Durante el ascenso veremos a nuestra derecha prados que ascienden por la ladera, cercados con seto vivo. Ya en la parte superior si miramos hacia la costa veremos al fondo Molledo. A pocos metros se encuentra el desvío que por la carretera nos conduce a Helgueras.
Nada más llegar a Helgueras accedemos a una amplía plaza que cruzamos. Una hilera de casas nos marca el final de la misma. Justo allí tomamos el camino de nuestra derecha. Ascendiendo por él, salimos del pueblo y llegamos de nuevo a un cruce dónde tomamos la desvia¬ción hacia la derecha. El cruce está a unos 150 m de altitud. Continuamos ascendiendo entre prados sin cercar. Son los denominados prados de diente destinados al pasto de ganado. En el ascenso veremos también algunos prados cercados por murías (piedras) y seto vivo.
Llegamos a un cruce y tomamos la desviación de la izquierda. A medida que ascendemos la vista sobre el valle va siendo cada vez más amplia. Pocos metros antes de llegar a una cabana, miramos hacia atrás; tenemos a nuestros pies una maravillosa vista de Helgueras, el bosque de ribera del Nansa, Prío etc.
Emprendemos de nuevo la marcha y tras caminar unos metros llegamos a un eucaliptal. Tomamos a nuestra izquierda un camino, justo en el comienzo del eucaliptal, que discurre entre la parcela del eucaliptal y un prado cercado por estacas y alambre. Lo seguimos hasta que termi¬na al pie de una cabaña. A partir de este punto ya muy cerca de la cumbre cada uno trazará su propio recorrido para llegar Al Cumbre. Los últimos tramos discurren entre tojos.
Desde arriba las vistas son espléndidas, podremos contemplar una magnífica panorámica de todo el valle, al Norte Molledo, Prío, las Sierras Planas, al Este Helgueras, Luey, el Nansa... al Sur Camijanes, Bielva...y al Oeste San Pedro de las Baheras ¡unto con algunos pueblos de la vecina Asturias.
En El Cumbre también llamado Pico de los Moros se encuentra una estructura megalítica tumular del Neolítico Final en mal estado de con¬servación.
Una vez hemos disfrutado de las magníficas vistas inicia¬mos el camino de descenso hacia Helgueras por el mismo lugar que realizamos el ascen¬so.
Helgueras es un bonito pueblo ubicado a media lade¬ra. Su situación, algo alejado de los otros núcleos de pobla¬ción y de las principales vías de comunicación, hace que su carácter rural se plasme de forma más marcada que en otros núcleos. En el paseo por sus calles no debemos olvidar la visita al B° de la Parra, a la iglesia de San Juan y al dintel que representa la casa de los Noriega en una casona del XIX.
Una vez visto el pueblo el Bar Los Amigos nos ofrece un lugar ideal dónde poder descansar y al mismo tiempo, seguramente charlar, con alguno de los habitantes de este encantador lugar.
Tras un tiempo de descanso partimos hacia Molledo. A la salida del pueblo, a la derecha y ¡unto a una cuadra de nueva construcción, vemos un bosquete de encinas. El descenso hacia Molledo lo realizaremos por la carretera que conecta con la N-621. Esta carretera discurre entre pra¬dos y algunos eucaliptos. Durante la bajada tendremos la posibilidad de disfrutar de unas bonitas vistas de Molledo y la vega del Deva que le sirve como terrazgo, así como de un encinar que sobre una ladera se asienta al SE del núcleo.
La presencia de eucaliptales es constante en todo el territorio de Val de San Vicente. Su gran rentabilidad ha hecho que importantes super¬ficies hayan sido destinadas a la producción de madera para posteriormente obtener pas¬ta de papel. Los aceites esenciales de sus hojas son benefi¬ciosos para las enfermedades respiratorias, sin embargo en el suelo ejercen una función bacterizida que dificulta el proceso de humidificación. Sin embargo en algunos eucaliptales se observa regeneración de elemen¬tos del bosque autóctono.
Cerca del cruce que nos conducirá por la N-621 a Molledo, vemos a la izquierda una extraña edificación similar a un faro, que en realidad se trata de un depósito de aguas. En el cruce nos desviamos hacia la dere¬cha y nos dirigimos a Molledo.
Molledo es un núcleo bastante grande, ubicado en la margen dere¬cha de un pronunciado meandro trazado por el Deva. Destaca la presen¬cia de varias casas renacentistas y la iglesia de Ntra Sa de la Concepción.
Desde Molledo iniciamos un continuo ascenso que nos llevará a Prío. Durante el mismo veremos todo tipo de árboles y frutales: robles, avella¬nos, fresnos, plátanos, pinos e incluso algún cedro, y un típico paisaje de bocage, con parcelas cercadas por muros de piedra.
Ya en Prio visitaremos su iglesia, recientemente restaurada y los mag¬níficos ejemplares de cedro que acoge su jardín. Y si aún tenemos ganas de caminar merece la pena realizar un paseo hasta su encinar.