El arquitecto santanderino Casimiro Pérez de la Riva, proyectó en 1895 la plaza y el edificio del Ayuntamiento a instancias del Conde de Ribadedeva, que hizo el encargo y costeó todos los gastos. La iniciativa tenía como fin mejorar la calidad de Colombres que adquiría así un carácter más urbano y señorial.
La hermosa plaza elíptica a la que se accede por tres escaleras que salvan el fuerte desnivel, fue iluminada con 30 farolas de fundición y se plantaron plátanos para dar sombra.
La casa consistorial, cuya fachada principal tiene un pórtico abierto con arcos sobre pilares y rematado por frontón, es de un contenido clasicismo y se terminó en 1901.
En 1902 se encargó al escultor Agustín Querol un monumento al primer Conde de Ribadedeva como agradecimiento del pueblo a su benefactor.