José egüen Otazabal, había emigrado a Puerto Rico a diferencia de la mayoría de sus paisanos que desde antiguo se dirigían a México, y allí logró su fortuna. Realizó el encargo en 1921, aunque su palacete no estuvo finalizado hasta 1925. Del proyecto se encargó el arquitecto santanderino Mariano Deogracias Lastras, autor de importantes edificios en Cantabria y también en Asturias, como “El Collado” en Panes. Como contratista ejerció el maestro Valentín Zubizarreta.
Lastras fue uno de los principales seguidores de esta corriente, y reúne en esta casa un repertorio exacto de las claves estéticas del regionalismo montañés. Se comienza buscando un emplazamiento pintoresco y elevado con vistas al puerto de Bustio. Destacan el juego de volúmenes y cubiertas, con la elevada torre de amplios aleros. La torre fue en la casa privada un elemento de distinción, de recuerdo nobiliario, de poder, que el indiano reutilizó para ennoblecer su reciente ascenso social. Como si fuera revisando los componentes de la casona hidalga y el palacio barroco. El arquitecto trasladó a este magnífico proyecto, un pórtico con arcos, las galerías, la solana o corredor entre cortafuegos y decorado con imitación de hiladas de ladrillo, el balcón de repisa semicircular y un magnífico hastial escalonado rematado con bolas y pirámides escurialenses.