Del conjunto monumental constituido por la antigua torre fortaleza, con su recinto amurallado y capilla, hay que destacar como más antiguas las ruinas de la torre que sería construida en el Siglo XII. Es de planta cuadrada y se eleva aprovechando la forma desigual del relieve en forma de cuadrilátero irregular o de pirámide truncada, forma esta que indica su antigüedad y nos recuerda a la Torre de Noriega (S XII) en Ribadedeva, que presenta la misma forma.
El aparejo de los muros es de mampostería, con escasos huecos. Tenía tres pisos y estaba rematada por almenas. Las paredes presentan la huella de haber tenido un cadalso en el piso superior.
El acceso a la torre se hacía desde el patio del recinto amurallado a través de una escalinata exenta de piedra que llevaba a una pequeña puerta con arco de medio punto que daba acceso al interior de la torre por su lado este. Los vanos de las paredes estaban formados por ventanas de sillería. Al patio del recinto formado por una cerca o barbacana almenada en origen, se accedía por una puerta con arco de medio punto. Dentro del recinto, entre árboles, “invade sus ruinas una vegetación gruesa y viciosa” (al decir de José M. de Cossío) que ha crecido por el olvido que este conjunto monumental ha sufrido durante siglos. Pueden verse todavía abandonados diferentes elementos arquitectónicos tales como basas, columnas exentas y otros restos.