Fue la propiedad de otro emigrante enriquecido, en este caso Pío Noriega, y está situada casi enfrente de la Casa Roja acentuando el efecto visual y el interés de este barrio.
Es un edificio de gran calidad, con un interesante proyecto que une elementos procedentes de la arquitectura montañesa, bien visibles en la torre con gran alero y arquería alta, con otros de distinto origen, como el cuerpo en chaflán y hastial. La torre, muy apreciada en estra estpa de los años veinte, viene a ser un símbolo de poder y un gran mireador hacia el paisaje.
Los canteros alcanzaron un virtuosismo y perfección en el tratamiento de la piedra labrada que viene de la tradición de Cantabria, y se conocen talleres fijos y cuadrillas itinerantes cuando alguna obra importante los demandaba. En la actualidad ha sido rehabilitada para casa de cultura municipal y biblioteca y remozados sus interiores. Está rodeada de un importante jardín cerrado y dentro del recinto exusten dos casas de mediados del XIX.